1. Una ciudad escondida bajo la arena
Durante miles de años, una antigua ciudad egipcia permaneció enterrada bajo la arena cerca de Luxor, sin que el mundo moderno conociera su verdadera extensión. En 2021, un equipo de arqueólogos dirigido por Zahi Hawass comenzó excavaciones en la zona occidental de la ciudad, buscando el templo funerario del famoso faraón Tutankamón. Sin embargo, lo que encontraron fue algo muy diferente: los restos de un importante asentamiento urbano de más de 3,000 años de antigüedad. El descubrimiento fue presentado como la llamada «Ciudad Dorada Perdida» o «El Ascenso de Atón».
2. Los restos de una ciudad que volvió a la luz
Las excavaciones revelaron calles, viviendas y muros de ladrillos de barro que, en algunos sectores, todavía alcanzaban varios metros de altura. Los investigadores identificaron diferentes zonas residenciales, administrativas e industriales, lo que demuestra que no se trataba simplemente de un pequeño poblado. La ciudad estuvo vinculada al reinado de Amenhotep III, uno de los faraones más poderosos del antiguo Egipto. Su conservación permitió observar detalles de la arquitectura y la organización de una sociedad que existió hace más de tres milenios.
3. Lo que encontraron dentro de las viviendas
Entre los hallazgos aparecieron recipientes de cerámica, herramientas, objetos decorativos y elementos relacionados con la vida cotidiana. También se identificaron talleres dedicados a distintas actividades, como la fabricación de joyas y otros productos artesanales. En una zona de la ciudad se encontraron hornos, espacios de cocina y áreas para preparar alimentos destinados a trabajadores y empleados. Estos restos ofrecen una mirada poco común a las actividades diarias de los antiguos egipcios, más allá de las grandes tumbas y monumentos por los que suele conocerse su civilización.
4. Las pistas que dejaron los antiguos habitantes
Los arqueólogos también encontraron objetos con inscripciones y sellos relacionados con el faraón Amenhotep III. Uno de los hallazgos más llamativos fue un recipiente que contenía carne preparada y una inscripción que hacía referencia al año 37 de su reinado. Estas evidencias ayudaron a establecer la antigüedad del asentamiento y su relación con la administración real. Además, las características de algunos muros, incluidos los diseños ondulados o en zigzag, aportaron pistas sobre la forma en que se organizaban y protegían determinados sectores de la ciudad.
5. El misterio de por qué fue abandonada
Aunque el descubrimiento permitió conocer mucho más sobre la vida en el antiguo Egipto, todavía existen preguntas sobre el destino final de la ciudad. Durante el reinado de Akhenatón, sucesor de Amenhotep III, la capital real fue trasladada a una nueva ciudad llamada Ajetatón, en la zona de la actual Amarna. Los investigadores consideran que este cambio pudo estar relacionado con el abandono de la ciudad encontrada en Luxor, aunque su historia completa requiere más estudios. Cada nueva excavación puede revelar información sobre las personas que vivieron allí y las razones por las que aquel importante asentamiento terminó quedando oculto bajo la arena.